lunes, 26 de junio de 2017

Los descendientes de Charrúas

En este capítulo tocaremos varios aspectos: generalidades sobre el origen de los descendientes, desde los primeros mestizajes, calcularemos el número probable de descendientes al día de hoy, mostraremos fotos de los mismos y compararemos los rasgos que aún se mantienen, y daremos la nómina de indicios físicos y modos de conocer si se es o no descendiente de charrúas.

Pero tenemos que tener claro lo siguiente: un descendiente de charrúa, como máxima cercanía puede ser nieto de un charrúa, y en general los descendientes somos de 4a. 5a. 6a. y 7a. generación. (Más adelante se presenta un nieto de charrúa, (del cual somos amigos), que heredó casi todos los rasgos físicos y psíquicos de aquellos).

Esto quiere decir que tenemos más sangre del blanco que del charrúa, ya que los mestizajes se han hecho preferentemente con inmigrantes, y cada vez más los descendientes han tomado más genes de los europeos, como se comprenderá.

Esto no significa que no tengamos "sangre charrúa", pero en menor proporción cuantitativa que la sangre de poblaciones ajenas al Continente. Sin embargo la genética charrúa es fuerte cualitativamente, puesto que los marcadores genéticos se mantienen y vuelven a reaparecer en descendientes ya lejanos de charrúas, por suerte. Tacuarembó es el lugar de mayor concentración de descendientes de charrúas; en el Hospital nacen un 50% de niños que presentan la mancha en la piel de la zona sacro-coccígea, característica de los descendientes de amerindios.

Ya sabemos que a partir de 1831 al producirse el etnocidio, la etnia charrúa, que tampoco se mantenía pura por esos años, desapareció como tal. Esto fue a causa de la separación de los individuos quienes fueron alojados en lugares diversos donde se les aplicaron ciertas normas dictadas en aquel momento, por el Gobierno de la República cuyo portavoz fue el Ministro de Guerra Dr. José Ellauri. Esta separación se conoció con el nombre de "reparto", dado que había una lista de personas que solicitaban a los prisioneros que habían venido a pie de Salsipuedes. Según el procedimiento para la distribución de los prisioneros, se les daría solamente uno a cada solicitante, "pero al que le corresponda chicuelo o india joven sin hijo de pechos, será obligado a llevar una de las Indias viejas, que son pocas. El que no estuviere contento con lo que le quepa en suerte, pase al siguiente en orden, y así sucesivamente. A todos se les explicará que deben obligarse a tratarlos bien, educarlos y cristianarlos: que no podrán obligarlos a permanecer en sus Casas por más de sies años, excepto los chicuelos que será en los varones hasta los 18 años, e igualmente las hembras si antes no toman estado".



De modo pues que los charrúas puros que quedaban ya no volvieron a unirse en matrimonio entre sí, por lo tanto, dieron origen a nuevos mestizos, derivados de la mezcla muy variada ya con españoles, portugueses, porteños, negros, guaraníes o gauchos, que también podían ser a su vez descendientes de charrúas de épocas anteriores.

Recordemos que desde que el primer español desembarca y queda viviendo con los charrúas, el grumete Francisco Del Puerto, que vivió desde 1516 hasta 1527 entre charrúas, ya se habría producido seguramente la primera mestización.

Posteriormente, dentro del siglo XVI hubieron varios contactos entre los charrúas y los españoles, y si bien la mayoría fueron en combates sangrientos, no debe descartarse que tienen que haber quedado españoles conviviendo con charrúas por lo menos durante algún tiempo.

En el siglo XVII, en 1625 aproximadamente, ya entraron misioneros para fundar reducciones tales como la de San Franciso de Olivares, con indios charrúas, aunque se ignora el paraje en que se levantaron las mismas.

La fundación de Soriano, aparentemente con población de chanaes, fue en 1624, siendo esta la población más antigua del país. Ese pueblo primeramente se encontraba en la isla de Vizcaíno, en la boca del río Negro, pero se trasladó en 1708 al lugar que hoy ocupa. También se fundaron en la misma zona las reducciones de Espinillo, Víboras y Aldao, que han desaparecido. Aquí los Franciscanos llegaron a reunir unos mil indios. Se supone que la mayoría no eran Charrúas ya que a estos era difícil catequizarlos.

También mencionemos a Hernandarias, que en 1607, hace su primera expedición a la costa de los charrúas. Por esas épocas Hernandarias introduce en nuestro territorio un número considerable de vacunos, de caballos y yeguas que se dispersaron libremente por el mismo, y se multiplicaron por miles.

Todo esto nos da a entender que los charrúas tuvieron contactos con los conquistadores, que en su mayoría eran hombre solos, de modo que es lógico suponer que se relacionaran ya sea fugazmente o tomándolas como esposas a la indias charrúas.

También es de hacer notar que después de 1726, en que se funda la ciudad de Montevideo, ingresan españoles a poblarla. Y posteriormente en 1728, llegan venidos de España 400 soldados (sin compañeras mujeres), para trabajar en la fortificación de Montevideo junto con los indios tapes (guaraníes adoctrinados por los Jesuítas).

En 1730 Zabala crea el primer Cabildo de Montevideo designando al regidor Juan Antonio Artigas (abuelo del Prócer) para su defensa.

Hemos informado estos datos para sacar en consecuencia algo que pocas veces se dice y es que los españoles venidos a Montevideo, hombres solteros, era lógico que se relacionaran con las mujeres indias y de allí el nacimiento de mestizos. Estos mestizos podían continuar viviendo en la tribu junto a la madre y estar integrados a los charrúas y posteriormente apartarse para hacer una vida solitaria y constituyendo lo que se conoció después como "el Gaucho".

Por otro lado sabemos que los hombres charrúas no eran celosos y más bien amantes de la libertad tanto de sí mismos como de las otras personas. Por eso se puede entender la facilidad con que las indias, que además se sentían atraídas por los españoles, si las trataban bien y con respeto, pudieran con el tiempo dar nacimiento a gran número de mestizos que constituyeron los primeros descendientes de la etnia charrúa. Todo el proceso de mestización y de nuevos descendientes sigue a través de los años y cuando llegamos a 1831, en que oficialmente se produce una mestización obligada de un número considerable de charrúas, supongamos 500, ya había en el Uruguay una gran cantidad de descendientes de charrúas, específicamente los más numerosos eran los gauchos y las chinas (nombre que se daba a las hijas o descendientes de indias). 

Podríamos hacer estimaciones aritméticas que nos llevarían a concluir que los descendientes de charrúas, desde el siglo XVI hasta el presente, son un número que oscilaría, según mi parecer, entre 300.000 y 1 millón de personas.

En efecto, si calculamos por ejemplo que en el año 1700 hubieran solamente 20 descendientes de charrúas y que cada 25 años estos se multiplicaran por 2 (es decir, tuvieran dos hijos (nuevo mestizaje o no), que es una cifra moderada, ya que se han reportado indias que han tenido hasta 20 hijos, tendríamos que, en 1725 habrían 20x2=40, y siguiendo la progresión en el año 2000 serían 82.000 descendientes.

Pero sabemos que entre 1700 y 1831 también hubo un intenso mestizaje, y que a partir de los aproximadamente 500 sobrevivientes de Salsipuedes, en 1831, también se siguió desarrollando la descendencia charrúa.

Por lo tanto, podemos hacer varios cálculos tentativos y nos daría una cifra aproximada al entorno que ya hemos mencionado.

Hay que tener en cuenta -para no ser tan optimista- que cuando un descendiente se casa con otro descendiente, hay que contar solamente la mitad de sus hijos, porque si cada padre se hubiera casado con un no descendiente los hijos de cada uno serían mestizos y el doble en número de los hijos de un matrimonio de descendientes. 

Si todavía hiciéramos cálculos de uniones entre charrúas y blancos a partir de 1700, la cifra de 82.000 descendientes se incrementaría, entonces llegaríamos al entorno calculado de que tenemos en el año 2000 en el Uruguay entre 300.000 y 1 millón de descendientes de charrúas.

Además de estos cálculos que se originan en el pasado tenemos las estimaciones actuales realizadas por el profesor Mañé Garzón con la colaboración de la Dra. Mónica Sans y la Q.F. Dra. Sinthia Pagano, de la que surge que entre un 25 y un 50% de la población del Uruguay nace con la "mancha mongólica"-la mancha sobre la zona sacrococcígea-, que es indicio de ser descendiente de amerindio o de negro. Entonces podemos quedarnos para el caso de los charrúas con la cifra mínima del 25%, lo que nos dará en una población de 3 millones unos 750.000 descendientes, lo que es coherente con el cálculo realizado por el suscrito.

Vamos a mostrar dos características de descendientes: la primera es la de un nieto de charrúas, que además hereda casi todos los rasgos físicos y de personalidad de sus ancestros; la segunda es la de un descendiente de séptima generación con mezcla de español e italiano, pero que mantiene algunos rasgos de la conformación física del charrúa, como también el tipo de sangre O+, algunos verticilos digitales (característica predominante en los descendientes de charrúas) y algunos rasgos de carácter heredados de su madre, que a su vez los trae del charrúa.

Esta foto pertenece al autor de esta página web; su madre era descendiente en sexta generación de Charrúas. Su padre hijo de italianos. De los Charrúas heredó dos verticilos en mano izquierda (indice y meñique); la mancha mongólica bastante deformada y corrida hacia la izquierda, el típo de sangre 0+, y una tendencia al físico longilíneo. En cuanto al carácter, podría ser alguna tendencia a la introversión y a la rebeldía. Todas estas características estan mezcladas con una grán mayoría de elementos genéticos procedentes de europeos. Los anteriores conceptos no son absolutamente seguros sino probabilísticos.

(Se aclara que el carácter o el temperamento se expresa en contácto con la sociedad desde que uno nace, y tambien es moldeado por ésta en mayor o menor grado).

 
 
A continuación foto del nieto de charrúa, Bernardino García junto con su hija que también tiene los rasgos charrúas, y con el suscrito, teniendo en común principalmente la morfología longilínea, la altura, la cara más larga que ancha, longitud de los miembros, etc. La foto fue tomada en el campo cercano al cerro donde vivió el Cacique Sepé, que se puede divisar al fondo de la misma.

Bernardino García, prácticamente un auténtico charrúa, una ahijada,y su hija que posee también los rasgos característicos, piel bronceada, pelo negro y lacio, cuerpo musculoso y con predominio de formas alargadas más que anchas.

Es de hacer notar que en muchos de los descendientes, características charrúas como el valor de la Libertad, de la palabra empeñada, de la hospitalidad y la fortaleza de carácter para la defensa de lo que se estima es justo y verdadero se mantienen a pesar del mestizaje.

Abajo, otra toma del descendiente del cacique Sepé en el desfile del 23 set. 2000, conmemorando los 150 años de la muerte del Gral. Artigas. Obsérvese , aunque la foto no es buena, el gesto adusto,a la vez que orgulloso propio de la dignidad del charrúa cuando cumplía con sus deberes patrióticos. A su lado, un gaucho originario de Arenrunguá, Héctor, también descendiente de charrúas,con la Bandera que utilizó Artigas en dicho cuartel, donde también estaban los charrúas junto al Protector. Artigas citaba en sus cartas en 1814 "estoy en el centro de mis recursos". "Cuartel General" , y se refería a Arerunguá y a los charrúas, como "sus recursos".Esta gran estancia tenía la extensión de la mitad de Montevideo, y en ella pensaba Artigas albergar a los charrúas hasta que se fueran integrando al pueblo oriental. Pero no pudo ser.



Se transcribe un párrafo de Zorrilla sobre la Batalla de Catalán, acaecida el 4 de enero de 1817, y en la que participaron gran número de lanceros charrúas, minuanes y guaycurúes.

Es una muestra del patriotismo de los charrúas, de su valentía y la entrega de su vida por nuestra Libertad. Una vez más su preciosa sangre bendijo nuestra tierra. Helo aquí:

"Una nueva y suprema batalla se libró allí, en aquel bosque sagrado. No fue una batalla, fue una ejecución a cañonazos. Hora clamorosa! Las descargas portuguesas sonaban sin interrupción, y sólo eran contestadas por interjecciones de rabia, los pocos fusiles compatriotas ya no tenían voz. De repente, salían de entre los árboles, como fieras de su guarida, diez, veinte jinetes casi desnudos, que cargaban dando alaridos y caían sobre las bayonetas enemigas. Y nadie se rindió. Hasta que en aquel bosque quedó sólo el silencio. 

Porque los que habían vivido, callaban para siempre."




¿ Por qué los Charrúas ?

Uruguay es el país de la Libertad. Es el país de los hombres que solo pueden vivir satisfactoriamente si son libres. Cada pueblo tiene una tradición evolutiva respecto a su libertad. No surge de un momento para otro, pero una vez que se tiene, es un tesoro que debe cuidarse cada día.

Cuando el hombre conquista la libertad, ya no puede retroceder: vivir sin ella no es posible.

La esencia del ser uruguayo es el SER LIBRE. Podríamos pensar que el origen de este valor o sentimiento está unido a la figura de ARTIGAS, héroe de la libertad y de los derechos humanos, visionario del humanismo para su época. Sin embargo, hubo antes de nosotros una Nación que fue libre como ninguna, y que como ninguna defendió hasta la muerte su libertad, ya que sin ella no tendría sentido vivir. De su epopeya también se podría decir como en las estrofas de nuestro Himno: “Libertad o con gloria morir!”

Ella fue la Nación Charrúa.

Este valor ético, junto con otros valores que ya expondremos, fueron retomados por quienes estuvieron en contacto con esta etnia privilegiada y única, y nombraremos a Artigas y a todos los patriotas libertadores, que formaron el alma de esta Nación, cuyo núcleo es el respeto al ser humano y a su libertad individual. Sería casi inconcebible el Uruguay sin el sostén espiritual de los antiguos charrúas, sin la existencia de los charrúas en nuestro territorio. El objeto final de esta investigación será verificar la existencia de los Valores originarios de los Charrúas y su incidencia en la formación de la cultura de nuestro gaucho (mestizo), y su expansión a los demás grupos poblacionales, especialmente del Interior, aún hasta nuestros días. Nuestras raíces estarían entonces en aquellos valores, en aquella primera Batalla, en que los charrúas por mantener la palabra empeñada a un español desertor, por defenderlo, libraron la primera lucha a muerte contra los conquistadores acaudillados por Ortiz de Zárate.

Muy otro hubiera sido el destino de estas fértiles tierras, sin la defensa durante siglos de un puñado de indios que jamás aceptaron ningún tipo de sometimiento. Ese ejemplo, esa "gota de sangre charrúa" ha forjado el alma de nuestra historia, nuestra propia alma.

Por eso la necesidad de saber quienes eran los charrúas, porque así sabremos quienes somos nosotros, porqué somos como somos, hombres y mujeres que vivirán libres por siempre.

De estas hipótesis y muchas más trataremos, con documentación seria, y daremos una interpretación lógica y epistemológica de las proposiciones presentadas. La psicología desconocida y menospreciada del taciturno o belicoso charrúa, pero también del hospitalario, inteligente y noble señor de estas tierras, quedará expuesta en estas páginas.

Características

Los temas que se tratarán en este espacio surgirán de datos históricos de hechos documentados e interpretados en una forma lógica e imparcial.
Se utilizará un lenguaje claro sin dejar de ser científico, porque lo esencial es que lo que se diga sea perfectamente comprendido sin esfuerzo por el lector.
No se tratarán en un orden pre-establecido, sino que serán expuestos a medida que las circunstancias así lo vayan indicando, o los lectores planteen intereses o informaciones particulares.

La Historia

Conoceremos lo esencial de la vida de los Charrúas desde su encuentro con el conquistador.

Sabemos que las crónicas y los documentos relativos a los charrúas muchas veces fueron elaborados desde el punto de vista del conquistador, o del religioso, o de aquel que algún interés material o subalterno guiaba su observación. Nunca o escasísimas veces se hicieron los relatos desde el punto de vista del indio, y sabemos que los charrúas nunca escribieron de sí mismos ya que no conocían la escritura. Muy poco, entonces, han podido defenderse con sus verdades en el ámbito histórico. Y bien, pues, entonces lo haremos entre todos los "amigos de los charrúas", es decir, sus descendientes en colaboración con el resto de la población interesada en el tema, que podrá intercambiar información, preguntas, o aportes con esta página.

También reflexionamos que cuando un historiador recurre a los Archivos Históricos, locales o del extranjero, encuentra miles de documentos. No puede publicarlos todos. Pero su tendencia, sus gustos e intereses lo llevan a elegir determinados documentos para publicar y no otros. Esto hace que la información no sea total, lo que sería imposible, ni cien por cien objetiva, y eso lo tendremos en cuenta.

La Antropología

Tampoco los antropólogos han podido aportar muchos datos sobre sus obras ni su cultura, ya que no convivieron con ellos con excepción de científicos franceses, quienes, en incipientes estudios de antropología física, en 1833 estudiaron a los 4 charrúas y a la niña nacida allí, datos que luego utilizó Paul Rivet casi 100 años más tarde, que estudió y recopiló en forma ordenada los mismos. Además publicó "Les Derniers Charruas" y aportó la información necesaria para que 3 escultores realizaran el consagrado monumento del Prado, en 1930, únicas representaciones de charrúas basadas en personajes reales que existen en el mundo. Pero esos escritos de Paul Rivet no deben considerarse antropológicos estrictamente, porque se basan en observaciones de los charrúas fuera de su entorno social, de modo que sólo podría aceptarse el material correspondiente a aspectos de antropología física. El autor ha obtenido los dibujos y fotos originales y desconocidas de charrúas pobladores del Chaco, que sirvieron de modelo a Vaimaca y los demás, además de los moldes que Prati,el escultor que dirigió el Monumento, tomó en cuenta. Se escribirá un artículo especial e inédito de toda esta historia, gracias a la donación de fotos del Arq. Mirtilo Prati, sobrino del escultor.

Los demás estudiosos de temas charrúas con enfoque antropológico, han tomado simplemente crónicas antiguas, relatos, documentos, y han realizado interpretaciones. En un tiempo se les definía como "antropólogos de sillón", ya que no estaban en contacto directo con el elemento humano objeto de su estudio, con esa sociedad que pretendían analizar. Además la mayoría de los llamados antropólogos que se dedican a escribir sobre los charrúas en nuestro medio, no poseen título ni reválida universitaria, de modo que no tienen una idoneidad académica que pueda avalar científicamente sus obras.

Ya alguno de ellos, ha dicho y repetido que los charrúas no dejaron más que las boleadoras; en esta frase, inconcientemente el escritor de enfoque antropológico se está lamentando de no tener casi nada concreto para trabajar el tema. No han tenido contacto con los charrúas, ni tampoco con restos arqueológicos, ni manufacturas; sólo, como han dicho, algunas piedras talladas que utilizaban para la caza o la guerra, y pequeños restos de su utilería. Pero estos autores no han visto otra cosa? Algo intangible, algo inmaterial y que no se puede manipular? Eso que Artigas con sus ojos azules vio cuando se posaron en los insondables ojos del charrúa: que allí estaban la lealtad, el espíritu indomable y todos los valores humanos y patrióticos?

Será que para apreciar los valores del otro es necesario poseerlos uno mismo?

Además presentan contradicciones muy notorias en sus interpretaciones: sólo en el tema de la estimación del número de charrúas existentes al comienzo de la colonización, oscilan desde menos de 1.500 individuos (el Sr. Daniel Vidart), hasta 1.000.000 de individuos! (el Dr. Danilo Antón).

Hay muchos aspectos de lo relacionado con los charrúas que no es suficientemente conocido por la mayoría del público ni por las autoridades nacionales. Trataremos de investigar y publicar lo que encontremos de valor.

Es que las últimas investigaciones y hallazgos en la esfera de la documentación histórica data de menos de 20 años a la fecha y aún no se han incorporado a los textos de enseñanza escolar. A veces los propios maestros se interesan por la nueva visión del charrúa y lo va trasmitiendo parcialmente a sus discípulos.

Pero advertimos del peligro para la difusión de la historia y cultura charrúas, que personas no avaladas ni ética ni académicamente, sean invitadas por maestras y otros profesionales que inocentemente ponen su confianza en las mismas. Según pruebas documentadas en nuestro poder están distorsionando la verdadera historia pretendiendo reducir, o por el contrario, exagerar fantasiosamente la relevancia de los charrúas en la construcción de nuestra identidad. Este hecho está marcando un retroceso en la información a los jóvenes y es mas grave aún que el silencio mantenido durante un siglo y medio por la llamada "historia oficial".

Por ejemplo, es interesantísimo el tema de la relación de afinidad de Artigas con los charrúas, sus años de contacto en la campaña, la confianza que les dispensaba al punto de designar a grupos de charrúas como guardia personal, custodios de su seguridad en plenas batallas.

lunes, 10 de enero de 2011

Tardanza o desobediencia de Rivera a Artigas, que ocho veces le da la orden de tomar la fortaleza de Santa Teresa para evitar la invasión portuguesa

1816-07-10 y otro-Tardanza de Rivera para ir a Santa Teresa según órdenes de Artigas. (Tomado textualmente del Archivo Artigas tomo 21).


Archivo Artigas
Tomo 21, pág. 248
Documento 289 – Carta de Artigas a Miguel Barreyro desde Purificación, julio 10 de 1816

Mi estimado Barreyro:
Previendo la demora de los correos y que los momentos apuran, repito a usted este Extraordinario [se trata de un correo urgente] ansioso de dar más y más actividad a lo prevenido
(…)
Incluyo a usted esa para Don Frutos con el fin de que active sus providencias en Maldonado, que es el punto más distante, y el que supongo más atrasado.
(…)
En ese concepto es preciso que la milicia de Maldonado se arme prontamente y que Don Frutos acelere sus pasos hacia Santa Teresa.
(…)
El adjunto diríjalo usted inmediatamente a Don Frutos que todo es dirigido a que se apresure, y lo tenga todo listo para el Vamos que no debe tardar.
Desea a usted toda felicidad su servidor y apasionado. José Artigas, 10 de julio 1816, Purificación

Documento 290
[José Artigas a Miguel Barreiro. Lamenta la demora de Rivera en momentos en que se confirman los movimientos de los portugueses. Agrega que las divisiones marchan a sus respectivos destinos]

Purificación, julio 14 de 1816
Mi estimado Barreiro:
Me es muy sensible la memoria del Extraordinario cuando pensaba que ya estuviese realizado todo lo prevenido en su contesto, me hallo nuevamente embarazado con la tardanza en la salida de Don Frutos. Por lo mismo que cada día se cercioran  los movimientos de Portugal, debemos apurar los nuestros y adelantarlos.
Por acá ya van marchando las Divisiones a sus respectivos destinos, y nos perjudica la demora de Don Frutos para que active sus providencias a cubrir el punto de Maldonado reunir aquellas gentes y acudir al punto de Santa Teresa y guardias de su inmediación.
(…)
Para ello es preciso que todos se hallen listos y prevenidos en sus respectivos destinos y así a Don Frutos, que no pierda tiempo.
(…)
Don Frutos debe activar esto en Maldonado, y por lo mismo es preciso, que no se demore.
(…)
Voy a marchar de este punto, y combinar los movimientos de Misiones, estos, los de Torgués y Don Frutos, a quien apuro con esta fecha para que vuele a su destino; apure las providencias, y espere allí mi segunda orden ocupándose entre tanto en alistar gente; y prepararlo todo.
(…)
José Artigas, 14 de julio de 1816, Purificación

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Este desacato de Rivera hacia la orden de Artigas, permitió que los portugueses a mando de Lecor continuaran su marcha, que como sabemos continuó con una espantosa guerra contra los orientales.
Rivera anduvo titubeando hasta que en 1820 se pasa directamente a filas portuguesas donde le dan el grado de coronel y se hace amigo de Lecor. Es en ese momento que Artigas sigue huyendo y peleando en Entre Ríos contra otro traidor, Francisco Ramírez, que Rivera decide colaborar con Ramírez ofreciéndose ir personalmente a matar a Artigas!!!. 
Esta carta que hemos encontrado hace unos tres años en el archivo de Corrientes, la publicamos a continuación. Lo más increíble es que no la han aceptado quienes dirigen el llamado ARCHIVO ARTIGAS, que en su Nº 37 tendría que haberlo hecho, ya que estaban en conocimiento de la existencia de dicha carta. Además hay una ley de 1946 que dice que todo documento de cualquier tipo que haga referencia a Artigas en cualquier parte del mundo, debe ser incluído en esa obra gigantesca que ya lleva 37 tomos. Y están violando la ley.

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RIVERA OFRECE A RAMÍREZ PASAR A ENTRE RÍOS PARA MATAR A ARTIGAS
(Documento que no quiere ser aceptado por los responsables del Archivo Artigas, del Archivo General de la Nación)

Se transcribe la 2ª. carta de Rivera a Ramírez de fecha junio 13 de 1820.

“Sr. D. Franco. Ramírez.

Montevideo, Junio 13 de 1820
Mi estimado amigo:

Ayer recibí su carta del 31 por el Capitán D. Laureano Marques que sale ahora mismo con la presente.
Hace dos días que escribí a usted instruyéndolo de mi actual situación, y  al mismo tiempo, del estado de esta Provincia, indicándole lo interesante q. sería para esa y esta establecer relaciones de amistad y comercio para cuyo medio lo ponía (sin comprometer a la que gobierna) en estado de reparar los males que ha causado la guerra.
Todos los hombres, todos los Patriotas, deben sacrificarse hasta lograr destruir enteramente a Don José Artigas; los males que ha causado al sistema de Libertad e independencia, son demasiado conocidos para nuestra desgracia y parece escusado detenerse en comentarlos, cuando nombrando al monstruo parece que se recopilan. No tiene otro sistema Artigas, que el de desorden, fiereza y Despotismo; es escusado preguntarle cuál es el que sigue. Son muy, son muy marcados sus pasos, y la conducta actual que tiene  con esa  patriota Provincia justifica sus miras y su Despecho.
El suceso de Correa me ha sido sensible y puedo asegurarle que todos han sentido generalmente que hubiese conseguido Artigas este pequeño triunfo. Yo espero y todos que usted lo repare, y para que usted conozca mi interés diré lo que he podido alcanzar en favor de usted de su excelencia el Señor Barón de la Laguna.
Su excelencia apenas fue instruido por mi de sus deseos me contestó que había sido enviado por Su Majestad para proteger las legítimas autoridades, haciendo la guerra a los Anarquistas, en tal caso considera a Artigas, y como autoridad legítima de la provincia de Entre Ríos a usted, por consiguiente para llevar a efecto las intenciones de Su Majestad me previene, que avise a Usted que están (estaban) prontas sus (las) tropas para auxiliarlo, y apoyarlo como le convenga, y para esto puede usted mandar un oficial de confianza, con credenciales bastantes al Rincón de las Gallinas, donde se hallará el General Sal / (fin de foja 1)

[Sigue foja 2]:

/daña, con quien combinará el punto o puntos por donde le convenga hacer presentar fuerzas e igualmente la clase de movimientos que deben hacer.
Usted persuádase que los deseos de Su Excelencia son que usted acabe con Artigas y para esto contribuirá con cuantos auxilios están en el Poder.
Con respecto a que yo vaya a ayudarle, puedo asegurarle que lo conseguiré, advirtiéndole que debo alcanzar antes permiso Especial del Cuerpo Representativo de la Provincia para poder pasar a otra, mas tengo fundadas esperanzas de que todos los señores que componen este Cuerpo no se opondrán a sus deseos ni los míos cuando ellos sean ultimar al tirano de nuestra tierra.
No deje usted de continuar dándonos sus noticias, mucho nos interesa la suerte de Entre Ríos; para que usted le asegure una paz sólida todos estos señores Su Excelencia el Señor Barón y yo trabajaremos.
En todos casos quiera contar con la amistad de su atento su servidor y amigo, que besa su mano.

[Fdo.] Fructuoso Rivera”

A continuación el manuscrito de esta carta firmada por Rivera



Lo anterior figura con más detalles en el libro "El Genocidio de la población charrúa".

jueves, 6 de enero de 2011

Impactante Investigación: Hubo un Genocidio

Hace 180 años, concretamente en 1831, en el Uruguay se produjo un hecho político y militar de singularísima importancia: el exterminio de la población de charrúas habitantes del Estado. Ya desde ese entonces se ocultó a la sociedad de la época lo ocurrido, lo que se ha mantenido hasta el presente. No obstante existían rumores que hacían sospechar de una violación a los derechos humanos de aquel pueblo, los que estaban protegidos por la Constitución de la República jurada por el Presidente y demás autoridades nacionales,  el 18 de julio de 1830.

Imagen de la edición 2008 de la Biblioteca Nacional

Imagen de la edición 2010

El autor ha estado alrededor de cinco años buscando documentos acerca de esos sucesos en archivos nacionales y extranjeros. Se trata fundamentalmente de cartas manuscritas y firmadas de puño y letra por los protagonistas, la mayoría de las mismas por el Presidente Rivera. Otros documentos son órdenes y partes militares, donde la responsabilidad de lo que allí se decide, le cabe también al Presidente en su calidad de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Por último se transcriben en este libro publicaciones de diarios (también de la época) que hacen referencia al tema.
Después de haber revisado unos 1500 documentos, hemos seleccionado unos 250, que estudiados y ordenados cronológicamente, permiten al lector la investigación y posteriores conclusiones de que se ha cometido el  Genocidio de la población de charrúas  habitantes del Estado.
Si bien en la época se le tildó como un delito de lesa humanidad, dicho delito se corresponde exactamente a la definición de Genocidio según la ley uruguaya Nº 18026 de fecha 25/09/2006.
Entre los documentos seleccionados para la investigación, hay algunos sorprendentes y reveladores. Por ejemplo en una de las cartas que con carácter “reservado” enviaba Rivera a su amigo íntimo el Senador Julián de Gregorio Espinosa, se descubre que el Presidente Rivera le informa:
“yo voy a marchar esta noche, todo tengo listo en muy buen estado para la operación de los charrúas. Nada he querido decir al gobierno de mis disposiciones, el buen estado en que las tengo, para tener el gusto si logro, como lo creo, de que esta difícil operación aparezca como de los abismos… no lo dudes Julián, la operación está casi hecha, y una obra que los desvelos de ocho virreyes, y por más de 40 años no lograron realizarla. Será grande, será lindísimo…”
Como se puede ver en este importante documento encontrado en el Archivo General de la Nación Argentina, manuscrito y firmado por Fructuoso Rivera, se puede deducir dos importantes conclusiones: que el gobierno no estaba enterado de que se produciría la gran matanza de los charrúas (lo cual era anticonstitucional); y  que se trataba de un hecho que Rivera conceptuaba como apoteósico,  ya que nadie había podido destruir a los charrúas, y por el que manifiesta una euforia y alegría previa indisimulable.
La investigación abarca otros aspectos, tales como la propagación de  una leyenda negra que se tejió años antes (similar a la leyenda negra de Artigas), y que es usada en casi todos los casos en que una fuerza militar o un poder político, quieren justificar la desaparición de un grupo humano. Otros elementos que se descubren, son referidos a que el propio Rivera financió con dinero propio los gastos del ejército para dicha operación, que los niños y mujeres sobrevivientes fueron repartidas por el Ministro de Guerra José Ellauri, y que los niños fueron dados a sus nuevos amos quienes les cambiaron su nombre, que fue una manera muy directa de ocultar que eran charrúas, y en lo sucesivo perder la vinculación familiar del grupo y su cultura.
Toda la documentación  aparece fotografiada en su forma original, o sea manuscritos, con las correspondientes firmas. También hemos transcripto,  por más que fuera difícil de entender la letra, todos esos mismos  documentos que se publican, para que se pueda comprobar la veracidad de los mismos. Se ha tomado en cuenta también opiniones y relatos de importantes personajes que estuvieron conviviendo con Rivera, y confirman lo que el mismo Rivera confiesa en sus cartas, cuando emite las órdenes pertinentes para el Genocidio de los charrúas.
Pienso que los méritos de la autoría de este libro son del propio Rivera, que lo escribió casi todo, y que nosotros más que nada hemos rescatado  documentos y los hemos ordenado, de tal forma que salgan a relucir las verdades que por diversos motivos se han ocultado hasta el presente. Una  cosa importante no hemos podido descubrir, porque nada quedó documentado: nos referimos a cuál fue el destino de todos los combatientes charrúas muertos en lucha o asesinados. Sobre donde se ocultaron sus cadáveres, ni una sola pista pudimos encontrar.
Evidentemente hubo una orden de silenciar al lugar, para evitar  que quedara el símbolo del Genocidio expuesto, y la posteridad pudiera concurrir a promover las honras fúnebres de aquellas víctimas.
Hemos recibido el agradecimiento de muchas personas por nuestro trabajo, y concluimos con la opinión del conocido Historiador  e Investigador Anibal Barrios Pintos:
Esta metódica, reveladora, paciente, dificultosa y rotunda recopilación de documentos, se divulga con la misma voz de los protagonistas, en facsímiles de los mismos, y con comentarios adicionales del compilador; que advierte siempre como se deforman en ocasiones los hechos según las posiciones ideológicas de las figuras intervinientes en los mismos. Será sin duda una obra de consulta ineludible sobre este tema.
Ha sido tarea de comparar la cuantiosa documentación pesquisada, estudiar y desentrañar las verdades y tramas ignoradas, con el fin de obtener conclusiones confiables sobre los hechos acaecidos.
El aporte, finalizado en su redacción a más de 177 años de los sucesos, tiene sentido de culminación. En lo sucesivo, nadie que se interese por ellos: estudiantes, historiadores, público en general, podrá opinar con solvencia sin la lectura exhaustiva de este libro, que representa una de las compilaciones más ordenadas y orgánicas que se hayan registrado en nuestro medio.
Picerno ha escrito para la posteridad, al referirse a la totalidad de los hechos.

Aníbal Barrios Pintos”