lunes, 26 de junio de 2017


¿ Por qué los Charrúas ?

Uruguay es el país de la Libertad. Es el país de los hombres que solo pueden vivir satisfactoriamente si son libres. Cada pueblo tiene una tradición evolutiva respecto a su libertad. No surge de un momento para otro, pero una vez que se tiene, es un tesoro que debe cuidarse cada día.

Cuando el hombre conquista la libertad, ya no puede retroceder: vivir sin ella no es posible.

La esencia del ser uruguayo es el SER LIBRE. Podríamos pensar que el origen de este valor o sentimiento está unido a la figura de ARTIGAS, héroe de la libertad y de los derechos humanos, visionario del humanismo para su época. Sin embargo, hubo antes de nosotros una Nación que fue libre como ninguna, y que como ninguna defendió hasta la muerte su libertad, ya que sin ella no tendría sentido vivir. De su epopeya también se podría decir como en las estrofas de nuestro Himno: “Libertad o con gloria morir!”

Ella fue la Nación Charrúa.

Este valor ético, junto con otros valores que ya expondremos, fueron retomados por quienes estuvieron en contacto con esta etnia privilegiada y única, y nombraremos a Artigas y a todos los patriotas libertadores, que formaron el alma de esta Nación, cuyo núcleo es el respeto al ser humano y a su libertad individual. Sería casi inconcebible el Uruguay sin el sostén espiritual de los antiguos charrúas, sin la existencia de los charrúas en nuestro territorio. El objeto final de esta investigación será verificar la existencia de los Valores originarios de los Charrúas y su incidencia en la formación de la cultura de nuestro gaucho (mestizo), y su expansión a los demás grupos poblacionales, especialmente del Interior, aún hasta nuestros días. Nuestras raíces estarían entonces en aquellos valores, en aquella primera Batalla, en que los charrúas por mantener la palabra empeñada a un español desertor, por defenderlo, libraron la primera lucha a muerte contra los conquistadores acaudillados por Ortiz de Zárate.

Muy otro hubiera sido el destino de estas fértiles tierras, sin la defensa durante siglos de un puñado de indios que jamás aceptaron ningún tipo de sometimiento. Ese ejemplo, esa "gota de sangre charrúa" ha forjado el alma de nuestra historia, nuestra propia alma.

Por eso la necesidad de saber quienes eran los charrúas, porque así sabremos quienes somos nosotros, porqué somos como somos, hombres y mujeres que vivirán libres por siempre.

De estas hipótesis y muchas más trataremos, con documentación seria, y daremos una interpretación lógica y epistemológica de las proposiciones presentadas. La psicología desconocida y menospreciada del taciturno o belicoso charrúa, pero también del hospitalario, inteligente y noble señor de estas tierras, quedará expuesta en estas páginas.

Características

Los temas que se tratarán en este espacio surgirán de datos históricos de hechos documentados e interpretados en una forma lógica e imparcial.
Se utilizará un lenguaje claro sin dejar de ser científico, porque lo esencial es que lo que se diga sea perfectamente comprendido sin esfuerzo por el lector.
No se tratarán en un orden pre-establecido, sino que serán expuestos a medida que las circunstancias así lo vayan indicando, o los lectores planteen intereses o informaciones particulares.

La Historia

Conoceremos lo esencial de la vida de los Charrúas desde su encuentro con el conquistador.

Sabemos que las crónicas y los documentos relativos a los charrúas muchas veces fueron elaborados desde el punto de vista del conquistador, o del religioso, o de aquel que algún interés material o subalterno guiaba su observación. Nunca o escasísimas veces se hicieron los relatos desde el punto de vista del indio, y sabemos que los charrúas nunca escribieron de sí mismos ya que no conocían la escritura. Muy poco, entonces, han podido defenderse con sus verdades en el ámbito histórico. Y bien, pues, entonces lo haremos entre todos los "amigos de los charrúas", es decir, sus descendientes en colaboración con el resto de la población interesada en el tema, que podrá intercambiar información, preguntas, o aportes con esta página.

También reflexionamos que cuando un historiador recurre a los Archivos Históricos, locales o del extranjero, encuentra miles de documentos. No puede publicarlos todos. Pero su tendencia, sus gustos e intereses lo llevan a elegir determinados documentos para publicar y no otros. Esto hace que la información no sea total, lo que sería imposible, ni cien por cien objetiva, y eso lo tendremos en cuenta.

La Antropología

Tampoco los antropólogos han podido aportar muchos datos sobre sus obras ni su cultura, ya que no convivieron con ellos con excepción de científicos franceses, quienes, en incipientes estudios de antropología física, en 1833 estudiaron a los 4 charrúas y a la niña nacida allí, datos que luego utilizó Paul Rivet casi 100 años más tarde, que estudió y recopiló en forma ordenada los mismos. Además publicó "Les Derniers Charruas" y aportó la información necesaria para que 3 escultores realizaran el consagrado monumento del Prado, en 1930, únicas representaciones de charrúas basadas en personajes reales que existen en el mundo. Pero esos escritos de Paul Rivet no deben considerarse antropológicos estrictamente, porque se basan en observaciones de los charrúas fuera de su entorno social, de modo que sólo podría aceptarse el material correspondiente a aspectos de antropología física. El autor ha obtenido los dibujos y fotos originales y desconocidas de charrúas pobladores del Chaco, que sirvieron de modelo a Vaimaca y los demás, además de los moldes que Prati,el escultor que dirigió el Monumento, tomó en cuenta. Se escribirá un artículo especial e inédito de toda esta historia, gracias a la donación de fotos del Arq. Mirtilo Prati, sobrino del escultor.

Los demás estudiosos de temas charrúas con enfoque antropológico, han tomado simplemente crónicas antiguas, relatos, documentos, y han realizado interpretaciones. En un tiempo se les definía como "antropólogos de sillón", ya que no estaban en contacto directo con el elemento humano objeto de su estudio, con esa sociedad que pretendían analizar. Además la mayoría de los llamados antropólogos que se dedican a escribir sobre los charrúas en nuestro medio, no poseen título ni reválida universitaria, de modo que no tienen una idoneidad académica que pueda avalar científicamente sus obras.

Ya alguno de ellos, ha dicho y repetido que los charrúas no dejaron más que las boleadoras; en esta frase, inconcientemente el escritor de enfoque antropológico se está lamentando de no tener casi nada concreto para trabajar el tema. No han tenido contacto con los charrúas, ni tampoco con restos arqueológicos, ni manufacturas; sólo, como han dicho, algunas piedras talladas que utilizaban para la caza o la guerra, y pequeños restos de su utilería. Pero estos autores no han visto otra cosa? Algo intangible, algo inmaterial y que no se puede manipular? Eso que Artigas con sus ojos azules vio cuando se posaron en los insondables ojos del charrúa: que allí estaban la lealtad, el espíritu indomable y todos los valores humanos y patrióticos?

Será que para apreciar los valores del otro es necesario poseerlos uno mismo?

Además presentan contradicciones muy notorias en sus interpretaciones: sólo en el tema de la estimación del número de charrúas existentes al comienzo de la colonización, oscilan desde menos de 1.500 individuos (el Sr. Daniel Vidart), hasta 1.000.000 de individuos! (el Dr. Danilo Antón).

Hay muchos aspectos de lo relacionado con los charrúas que no es suficientemente conocido por la mayoría del público ni por las autoridades nacionales. Trataremos de investigar y publicar lo que encontremos de valor.

Es que las últimas investigaciones y hallazgos en la esfera de la documentación histórica data de menos de 20 años a la fecha y aún no se han incorporado a los textos de enseñanza escolar. A veces los propios maestros se interesan por la nueva visión del charrúa y lo va trasmitiendo parcialmente a sus discípulos.

Pero advertimos del peligro para la difusión de la historia y cultura charrúas, que personas no avaladas ni ética ni académicamente, sean invitadas por maestras y otros profesionales que inocentemente ponen su confianza en las mismas. Según pruebas documentadas en nuestro poder están distorsionando la verdadera historia pretendiendo reducir, o por el contrario, exagerar fantasiosamente la relevancia de los charrúas en la construcción de nuestra identidad. Este hecho está marcando un retroceso en la información a los jóvenes y es mas grave aún que el silencio mantenido durante un siglo y medio por la llamada "historia oficial".

Por ejemplo, es interesantísimo el tema de la relación de afinidad de Artigas con los charrúas, sus años de contacto en la campaña, la confianza que les dispensaba al punto de designar a grupos de charrúas como guardia personal, custodios de su seguridad en plenas batallas.

lunes, 10 de enero de 2011

Tardanza o desobediencia de Rivera a Artigas, que ocho veces le da la orden de tomar la fortaleza de Santa Teresa para evitar la invasión portuguesa

1816-07-10 y otro-Tardanza de Rivera para ir a Santa Teresa según órdenes de Artigas. (Tomado textualmente del Archivo Artigas tomo 21).


Archivo Artigas
Tomo 21, pág. 248
Documento 289 – Carta de Artigas a Miguel Barreyro desde Purificación, julio 10 de 1816

Mi estimado Barreyro:
Previendo la demora de los correos y que los momentos apuran, repito a usted este Extraordinario [se trata de un correo urgente] ansioso de dar más y más actividad a lo prevenido
(…)
Incluyo a usted esa para Don Frutos con el fin de que active sus providencias en Maldonado, que es el punto más distante, y el que supongo más atrasado.
(…)
En ese concepto es preciso que la milicia de Maldonado se arme prontamente y que Don Frutos acelere sus pasos hacia Santa Teresa.
(…)
El adjunto diríjalo usted inmediatamente a Don Frutos que todo es dirigido a que se apresure, y lo tenga todo listo para el Vamos que no debe tardar.
Desea a usted toda felicidad su servidor y apasionado. José Artigas, 10 de julio 1816, Purificación

Documento 290
[José Artigas a Miguel Barreiro. Lamenta la demora de Rivera en momentos en que se confirman los movimientos de los portugueses. Agrega que las divisiones marchan a sus respectivos destinos]

Purificación, julio 14 de 1816
Mi estimado Barreiro:
Me es muy sensible la memoria del Extraordinario cuando pensaba que ya estuviese realizado todo lo prevenido en su contesto, me hallo nuevamente embarazado con la tardanza en la salida de Don Frutos. Por lo mismo que cada día se cercioran  los movimientos de Portugal, debemos apurar los nuestros y adelantarlos.
Por acá ya van marchando las Divisiones a sus respectivos destinos, y nos perjudica la demora de Don Frutos para que active sus providencias a cubrir el punto de Maldonado reunir aquellas gentes y acudir al punto de Santa Teresa y guardias de su inmediación.
(…)
Para ello es preciso que todos se hallen listos y prevenidos en sus respectivos destinos y así a Don Frutos, que no pierda tiempo.
(…)
Don Frutos debe activar esto en Maldonado, y por lo mismo es preciso, que no se demore.
(…)
Voy a marchar de este punto, y combinar los movimientos de Misiones, estos, los de Torgués y Don Frutos, a quien apuro con esta fecha para que vuele a su destino; apure las providencias, y espere allí mi segunda orden ocupándose entre tanto en alistar gente; y prepararlo todo.
(…)
José Artigas, 14 de julio de 1816, Purificación

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Este desacato de Rivera hacia la orden de Artigas, permitió que los portugueses a mando de Lecor continuaran su marcha, que como sabemos continuó con una espantosa guerra contra los orientales.
Rivera anduvo titubeando hasta que en 1820 se pasa directamente a filas portuguesas donde le dan el grado de coronel y se hace amigo de Lecor. Es en ese momento que Artigas sigue huyendo y peleando en Entre Ríos contra otro traidor, Francisco Ramírez, que Rivera decide colaborar con Ramírez ofreciéndose ir personalmente a matar a Artigas!!!. 
Esta carta que hemos encontrado hace unos tres años en el archivo de Corrientes, la publicamos a continuación. Lo más increíble es que no la han aceptado quienes dirigen el llamado ARCHIVO ARTIGAS, que en su Nº 37 tendría que haberlo hecho, ya que estaban en conocimiento de la existencia de dicha carta. Además hay una ley de 1946 que dice que todo documento de cualquier tipo que haga referencia a Artigas en cualquier parte del mundo, debe ser incluído en esa obra gigantesca que ya lleva 37 tomos. Y están violando la ley.

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RIVERA OFRECE A RAMÍREZ PASAR A ENTRE RÍOS PARA MATAR A ARTIGAS
(Documento que no quiere ser aceptado por los responsables del Archivo Artigas, del Archivo General de la Nación)

Se transcribe la 2ª. carta de Rivera a Ramírez de fecha junio 13 de 1820.

“Sr. D. Franco. Ramírez.

Montevideo, Junio 13 de 1820
Mi estimado amigo:

Ayer recibí su carta del 31 por el Capitán D. Laureano Marques que sale ahora mismo con la presente.
Hace dos días que escribí a usted instruyéndolo de mi actual situación, y  al mismo tiempo, del estado de esta Provincia, indicándole lo interesante q. sería para esa y esta establecer relaciones de amistad y comercio para cuyo medio lo ponía (sin comprometer a la que gobierna) en estado de reparar los males que ha causado la guerra.
Todos los hombres, todos los Patriotas, deben sacrificarse hasta lograr destruir enteramente a Don José Artigas; los males que ha causado al sistema de Libertad e independencia, son demasiado conocidos para nuestra desgracia y parece escusado detenerse en comentarlos, cuando nombrando al monstruo parece que se recopilan. No tiene otro sistema Artigas, que el de desorden, fiereza y Despotismo; es escusado preguntarle cuál es el que sigue. Son muy, son muy marcados sus pasos, y la conducta actual que tiene  con esa  patriota Provincia justifica sus miras y su Despecho.
El suceso de Correa me ha sido sensible y puedo asegurarle que todos han sentido generalmente que hubiese conseguido Artigas este pequeño triunfo. Yo espero y todos que usted lo repare, y para que usted conozca mi interés diré lo que he podido alcanzar en favor de usted de su excelencia el Señor Barón de la Laguna.
Su excelencia apenas fue instruido por mi de sus deseos me contestó que había sido enviado por Su Majestad para proteger las legítimas autoridades, haciendo la guerra a los Anarquistas, en tal caso considera a Artigas, y como autoridad legítima de la provincia de Entre Ríos a usted, por consiguiente para llevar a efecto las intenciones de Su Majestad me previene, que avise a Usted que están (estaban) prontas sus (las) tropas para auxiliarlo, y apoyarlo como le convenga, y para esto puede usted mandar un oficial de confianza, con credenciales bastantes al Rincón de las Gallinas, donde se hallará el General Sal / (fin de foja 1)

[Sigue foja 2]:

/daña, con quien combinará el punto o puntos por donde le convenga hacer presentar fuerzas e igualmente la clase de movimientos que deben hacer.
Usted persuádase que los deseos de Su Excelencia son que usted acabe con Artigas y para esto contribuirá con cuantos auxilios están en el Poder.
Con respecto a que yo vaya a ayudarle, puedo asegurarle que lo conseguiré, advirtiéndole que debo alcanzar antes permiso Especial del Cuerpo Representativo de la Provincia para poder pasar a otra, mas tengo fundadas esperanzas de que todos los señores que componen este Cuerpo no se opondrán a sus deseos ni los míos cuando ellos sean ultimar al tirano de nuestra tierra.
No deje usted de continuar dándonos sus noticias, mucho nos interesa la suerte de Entre Ríos; para que usted le asegure una paz sólida todos estos señores Su Excelencia el Señor Barón y yo trabajaremos.
En todos casos quiera contar con la amistad de su atento su servidor y amigo, que besa su mano.

[Fdo.] Fructuoso Rivera”

A continuación el manuscrito de esta carta firmada por Rivera



Lo anterior figura con más detalles en el libro "El Genocidio de la población charrúa".

jueves, 6 de enero de 2011

Impactante Investigación: Hubo un Genocidio

Hace 180 años, concretamente en 1831, en el Uruguay se produjo un hecho político y militar de singularísima importancia: el exterminio de la población de charrúas habitantes del Estado. Ya desde ese entonces se ocultó a la sociedad de la época lo ocurrido, lo que se ha mantenido hasta el presente. No obstante existían rumores que hacían sospechar de una violación a los derechos humanos de aquel pueblo, los que estaban protegidos por la Constitución de la República jurada por el Presidente y demás autoridades nacionales,  el 18 de julio de 1830.

Imagen de la edición 2008 de la Biblioteca Nacional

Imagen de la edición 2010

El autor ha estado alrededor de cinco años buscando documentos acerca de esos sucesos en archivos nacionales y extranjeros. Se trata fundamentalmente de cartas manuscritas y firmadas de puño y letra por los protagonistas, la mayoría de las mismas por el Presidente Rivera. Otros documentos son órdenes y partes militares, donde la responsabilidad de lo que allí se decide, le cabe también al Presidente en su calidad de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Por último se transcriben en este libro publicaciones de diarios (también de la época) que hacen referencia al tema.
Después de haber revisado unos 1500 documentos, hemos seleccionado unos 250, que estudiados y ordenados cronológicamente, permiten al lector la investigación y posteriores conclusiones de que se ha cometido el  Genocidio de la población de charrúas  habitantes del Estado.
Si bien en la época se le tildó como un delito de lesa humanidad, dicho delito se corresponde exactamente a la definición de Genocidio según la ley uruguaya Nº 18026 de fecha 25/09/2006.
Entre los documentos seleccionados para la investigación, hay algunos sorprendentes y reveladores. Por ejemplo en una de las cartas que con carácter “reservado” enviaba Rivera a su amigo íntimo el Senador Julián de Gregorio Espinosa, se descubre que el Presidente Rivera le informa:
“yo voy a marchar esta noche, todo tengo listo en muy buen estado para la operación de los charrúas. Nada he querido decir al gobierno de mis disposiciones, el buen estado en que las tengo, para tener el gusto si logro, como lo creo, de que esta difícil operación aparezca como de los abismos… no lo dudes Julián, la operación está casi hecha, y una obra que los desvelos de ocho virreyes, y por más de 40 años no lograron realizarla. Será grande, será lindísimo…”
Como se puede ver en este importante documento encontrado en el Archivo General de la Nación Argentina, manuscrito y firmado por Fructuoso Rivera, se puede deducir dos importantes conclusiones: que el gobierno no estaba enterado de que se produciría la gran matanza de los charrúas (lo cual era anticonstitucional); y  que se trataba de un hecho que Rivera conceptuaba como apoteósico,  ya que nadie había podido destruir a los charrúas, y por el que manifiesta una euforia y alegría previa indisimulable.
La investigación abarca otros aspectos, tales como la propagación de  una leyenda negra que se tejió años antes (similar a la leyenda negra de Artigas), y que es usada en casi todos los casos en que una fuerza militar o un poder político, quieren justificar la desaparición de un grupo humano. Otros elementos que se descubren, son referidos a que el propio Rivera financió con dinero propio los gastos del ejército para dicha operación, que los niños y mujeres sobrevivientes fueron repartidas por el Ministro de Guerra José Ellauri, y que los niños fueron dados a sus nuevos amos quienes les cambiaron su nombre, que fue una manera muy directa de ocultar que eran charrúas, y en lo sucesivo perder la vinculación familiar del grupo y su cultura.
Toda la documentación  aparece fotografiada en su forma original, o sea manuscritos, con las correspondientes firmas. También hemos transcripto,  por más que fuera difícil de entender la letra, todos esos mismos  documentos que se publican, para que se pueda comprobar la veracidad de los mismos. Se ha tomado en cuenta también opiniones y relatos de importantes personajes que estuvieron conviviendo con Rivera, y confirman lo que el mismo Rivera confiesa en sus cartas, cuando emite las órdenes pertinentes para el Genocidio de los charrúas.
Pienso que los méritos de la autoría de este libro son del propio Rivera, que lo escribió casi todo, y que nosotros más que nada hemos rescatado  documentos y los hemos ordenado, de tal forma que salgan a relucir las verdades que por diversos motivos se han ocultado hasta el presente. Una  cosa importante no hemos podido descubrir, porque nada quedó documentado: nos referimos a cuál fue el destino de todos los combatientes charrúas muertos en lucha o asesinados. Sobre donde se ocultaron sus cadáveres, ni una sola pista pudimos encontrar.
Evidentemente hubo una orden de silenciar al lugar, para evitar  que quedara el símbolo del Genocidio expuesto, y la posteridad pudiera concurrir a promover las honras fúnebres de aquellas víctimas.
Hemos recibido el agradecimiento de muchas personas por nuestro trabajo, y concluimos con la opinión del conocido Historiador  e Investigador Anibal Barrios Pintos:
Esta metódica, reveladora, paciente, dificultosa y rotunda recopilación de documentos, se divulga con la misma voz de los protagonistas, en facsímiles de los mismos, y con comentarios adicionales del compilador; que advierte siempre como se deforman en ocasiones los hechos según las posiciones ideológicas de las figuras intervinientes en los mismos. Será sin duda una obra de consulta ineludible sobre este tema.
Ha sido tarea de comparar la cuantiosa documentación pesquisada, estudiar y desentrañar las verdades y tramas ignoradas, con el fin de obtener conclusiones confiables sobre los hechos acaecidos.
El aporte, finalizado en su redacción a más de 177 años de los sucesos, tiene sentido de culminación. En lo sucesivo, nadie que se interese por ellos: estudiantes, historiadores, público en general, podrá opinar con solvencia sin la lectura exhaustiva de este libro, que representa una de las compilaciones más ordenadas y orgánicas que se hayan registrado en nuestro medio.
Picerno ha escrito para la posteridad, al referirse a la totalidad de los hechos.

Aníbal Barrios Pintos”